Pequeñas Crónicas en Vivo #19

| Lugar: | Auditorio San Pedro. San Pedro Garza García, N.L. |
| Fecha: | 10 – Mayo – 2026 |
No todos los días viene a la ciudad una artista folk japonesa con gran aclamación de la gente que se supone que sabe lo que dice, así que cuando vi que Ichiko Aoba daría un concierto en Monterrey como parte de su gira Across the Oceans 2026 (el mismo día que vi que Te Vi en un Planetario también estaría en la ciudad, que al parecer es un antes y después en este rincón del internet) pensé que sería una buena idea asistir. Si surge la duda de porque la escuché por primera vez, lo que puedo decir es que mi algoritmo a veces obra de formas misteriosas, pero dos de sus canciones, Pilgrimage y Dawn in the Adan, forman parte de mi rotación continua, más que nada porque me suenan a Joanna Newsom en versión Ghibli. De cualquier forma, para disminuir riesgos, y como acostumbro hacer, esperé pacientemente hasta que los boletos estuvieran al 2×1 para hacer la compra. Para mi infortunio, esto nunca pasó, así que tuve que comprarlos aproximadamente tres semanas antes de la fecha a precio completo, viviendo varias semanas con el temor de que en cualquier momento se agotaran. Lo bueno fue que eso tampoco pasó, por lo menos para cuando llegó mi momento de comprarlos.
El día del concierto llegamos al Auditorio San Pedro por ahí de las 7:40, veinte minutos antes de la hora en la que supuestamente empezaba. Al entrar vimos rápidamente el stand de la vendimia para luego pasar a nuestros asientos. No sabía qué esperar del tipo de gente que va a ver a una guitarrista japonesa al Auditorio San Pedro un domingo por la noche. Si bien la última vez que fui a un concierto de artistas japoneses estaba lleno de otakus, por la naturaleza misma de Ichiko Aoba suponía que la composición del público sería diferente. Al final, aunque había más de dos parejas de septuagenarios, lo cual es sorprendente, la mayor parte correspondía a chicas etéreas y sujetos que podrían estar en un grupo de amigos de chicas etéreas. Obviamente yo iba en el grupo de septuagenarios.
La primera cosa que me sorprendió fue que no se cumplió eso de la puntualidad japonesa, pues las ocho llegaron, se fueron y nomás narnia. Para ese momento el auditorio ya estaba prácticamente lleno. Fue hasta por ahí de las 8:15 u 8:20 que las cortinas del escenario se cerraron, las luces se apagaron y empezó a escucharse una voz misteriosa. Después de unos instantes, las cortinas se volvieron a abrir y ya estaba Ichiko Aoba en el escenario. Siento que fue un momento gracioso, porque el ambiente estaba tan misterioso, tan etéreo, que ni el resto del público ni yo supimos si aplaudir o no en ese momento. Al final se decidió que no era necesario.

Durante el concierto, la cantante solamente se hizo acompañar de tres instrumentos: guitarra acústica, guitarra eléctrica y una cosa que imagino que era un sintetizador o algo parecido, pero no lo alcancé a ver bien. Obviamente, al ser la única persona en el escenario, solamente tocaba un instrumento a la vez y, al ser ella guitarrista, la gran mayoría de las veces era la guitarra acústica. Solamente una vez, en Flag, usó la guitarra eléctrica, la cual estuvo increíble. Qué rayos, todo lo que hacía lo hacía parecer lo más fácil del mundo. De verdad que me sorprende esta gente que es tan buena en lo que hace y está tan en control de lo que está pasando que hace parecer que su herramienta de trabajo es una extensión de su cuerpo. Pasa con los taxistas y definitivamente pasó con Ichiko Aoba y su guitarra. Otra cosa interesante fue cuando, en una canción que presentó como “inspirada en el fin del mundo”, de la cual honestamente no recuerdo el nombre, hizo unos efectos con su voz que sonaban como si realmente fuera el fin del mundo, no sé cómo demonios hizo eso. También fue sorprendente que la chavalilla sentada al lado de mí cantó/susurró una canción EN JAPONÉS Y COMPLETA, WHAT IS GOIN ON.
Entre canciones, Ichiko Aoba se comunicaba con el público con un español mucho mejor del que esperaba, y no solo eso, sino que también cantó dos canciones en español, Bésame Mucho, ese maldito clásico de Consuelo Velázquez del que hasta The Beatles hizo un cover, y una canción de Silvana Estrada, la cual más de una vez he referenciado aunque nunca había escuchado. No pensé que la primera vez que escucharía una de sus canciones sería en la voz de una artista japonesa. En la recta final, Ichiko hizo una interpretación de una canción tradicional japonesa, y fue muy interesante escuchar como le cambiaba la voz para que sonara más como uno imaginaría que suena una canción tradicional japonesa.
No tengo mucha experiencia en conciertos de este tipo, aquellos a los que acostumbro ir son muy ruidosos, que creo que es como uno se imagina un concierto en general. A diferencia de aquellos, este fue más cercano a un concierto de trova, justo como señaló la persona con la que fui. Ese detalle hizo que, más que una experiencia comunitaria, como el promedio de los conciertos en donde todos somos uno por el gusto de gritarle a los cuatro vientos tu canción favorita cuando suena en vivo, fuera más una experiencia personal compartida, que podría parecer lo mismo, pero no lo es. Entre eso y que desconocía un porcentaje muy alto de las canciones, no puedo dar tanto detalle como acostumbro en estas reseñas, pero de cualquier forma puedo decir que me gustó y si por cuestiones de la vida tuviera la oportunidad de verla en vivo otra vez, sin duda lo haría. Su música no es para todos, pero te recomiendo darle una oportunidad, tal vez así descubras que es para tí.
Mi calificación final es…
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| 4/5 #NoMeArrepientoDeNada |


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