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Te Vi en un Planetario en Monterrey

El error es humano.

Pequeñas Crónicas (En Vivo) #15


Lugar:Aparato. Monterrey, N.L.
Fecha:6 – Marzo – 2026

Hace algunos ayeres, cuando hablaba de que el Vive Latino era (y sigue siendo) el reflejo de la escena musical mexicana, me atreví a decir que actualmente no hay propuestas innovadoras que conecten con el público de forma masiva. Déjenme decir que sigo teniendo la razón en la parte de conectar de forma masiva, pero afortunadamente estoy completamente equivocado en la de las propuestas innovadoras, y cada día encuentro más evidencias de esto. Una es Te Vi en un Planetario, un dueto originario de Teotihuacán y conformado por Ilka Serna y Alexis Ramos que, como podrán leer en cualquier otro lado, hacen una combinación hermosa de Dream Pop y Shoegaze. Si bien iniciaron en 2021, en este 2026 por fin están haciendo su primera gira por el país siendo ellos los “headliners”, lo cual, en mi opinión, ya era justo y necesario.

Para ser sincero, no recuerdo cómo fue que llegué a escucharlos, me supongo que o fue una recomendación del algoritmo o los vi en algún artículo en Indie Rocks. De cualquier forma, hace un tiempo escuché No Quiero Estar Aquí y me pareció muy buena, no increíble, pero ese intro vaya que llamó mi atención y la agregué a mi rotación continua. Pasó el tiempo y, haciendo mi rondín cotidiano para conocer los conciertos que habría en el futuro próximo en esta ciudad de las montañas, vi que se presentarían a inicios de marzo en Aparato, un lugar del cual nunca había escuchado. Decidí hacer una investigación escuchando algunas otras de sus canciones para ver si valdría la pena ir. Fue una de las mejores decisiones que he tomado recientemente. Compré mi boleto y no podría creer lo que estaba pasando: por primera vez en mucho tiempo estaba emocionado por ir a un concierto. Pero bueno, después de esta larga, larga introducción, ahora sí empezaré con mi pequeña crónica de lo que pasó ese día. Una disculpita.

Como señalé, el concierto iba a ser en Aparato e iba a empezar a las siete, lo cual por supuesto que me sonaba completamente falso. Me dirigí hacia allá por ahí de las 7:30, y entre el camino y lo que tardé en encontrar estacionamiento (incluyendo intentar pagar en los nuevos parquímetros, lo cual no logré, thanks Adrián), llegué al lugar del evento unos minutos antes de las ocho. Lo primero que vi fue una mesa donde vendían desde camisetas de la banda hasta collares y aretes. Un poco más allá estaba la fila para comprar bebidas espirituosas. Dimos unos pasos más y ya estábamos frente al escenario. Aparato es increíblemente pequeño, me paré casi hasta el fondo, porque ya se estaba llenando, y como quiera estaba muy cerca de la acción. Yo diría que había unas… no sé, entre cien y cinco mil personas, soy malo para las magnitudes. El promedio de edad era más o menos lo que esperaba, digamos que mi edad estaba muy por encima.

Circus’ End

Unos minutos después de llegar empezó la primera banda abridora, Circus’ End, un quinteto local. Me parecieron muy interesantes, tienen un estilo medio emo, “screamo”, post hardcore o algo parecido, por momentos me recordaba a algunas canciones del multianalizado por aquí At the Drive-In. Tras ellos siguió el turno de Karla Sández, de La Paz, Baja California Sur. Estoy casi seguro de que es la única persona de Baja California Sur que he visto en mi vida. Ella no tenía banda, solamente eran ella y su guitarra eléctrica. Su música me sonó como a alguna de las Julietas, probablemente, por la voz, más a Carla Morrison, y sus letras tienen ese estilo también de muy “confesionales”. La verdad se ve que es una persona muy agradable, sus interacciones con el público eran muy divertidas. Hubo un momento en el que, por alguna razón, se le olvidó la letra de una de sus canciones. Yo lo noté porque se paró a mitad de la canción y dijo “se me olvidó la letra de mi canción”, tras lo cual el público le aplaudió para que continuara como si nada hubiera pasado, fue increíble.

Karla Sández

Terminó Karla y empezó la siguiente banda abridora, Vervena, también originarios de la capital del Nuevo Reino de León. Autodescritos como indie rock, puedo confirmar que suenan muy indie rock. Me sorprendieron algunas de sus canciones, pues me parecieron realmente buenas. Había una que se llamaba algo parecido a Julio con Olor a Septiembre o una cosa así, cien por ciento recomendable, aunque nada más he podido encontrar en internet sus canciones Amapola y Claridad, también muy buenas. Fue justo cuando iban a tocar Amapola, para cerrar su participación, que algo pasó con la guitarra de Val, la vocalista y guitarrista. Entre que conseguían otra guitarra, que la afinaban, que resulta que no era la guitarra, que era el cable, que consíguete otro cable y así, tuvimos que esperar algunos minutos para continuar escuchando algo. De cualquier forma, Val sacó a relucir sus habilidades de conductora y fueron momentos amenos, por lo menos para mí, supongo que la banda estaba muriendo por dentro.

Vervena

Terminó Vervena y por fin llegó el momento, Te Vi en un Planetario se subió al escenario, las primeras notas de El Fin de los Tiempos empezaron a sonar y todo valió la pena. Después le siguieron Volvernos a Ver y Reina de Primavera, que probablemente son las que más me agradan de sus canciones y, que yo recuerde, después de eso alguien del público pidió una canción en específico. Ilka respondió confirmando lo que vi venir desde antes del concierto: iban a tocar todas sus canciones. Lo vi venir más que nada porque en total tienen doce canciones que, sumando su duración, dan un aproximado de 33 minutos. Si no tocaban todas sus canciones pues… hubiera sido extraño. Afortunadamente no solo tocaron todas y cada una, sino que también se aventaron tres nuevas, las cuales no puedo esperar para escucharlas en su versión de estudio, y aparte, cuando creí que no iban a tocar Te Odio, el equivalente a su mayor éxito, ¡zaz!, que la tocan por segunda vez como “encore”. No los culpo, el público (y me incluyo) fue el que lo pidió. Me sorprendió que las versiones en vivo de sus canciones suenan tan bien como sus versiones de estudio. Eso, y que el público lo estaba dando todo junto con el grupo, hizo que fuera una experiencia increíble. Aparte se notaba en las caras de la banda que lo estaban disfrutando. Cuando el público coreaba sus canciones, tanto Ilka como Alexis sacaban una sonrisa que se veía muy genuina. Espero que sigan así. Otro detalle que es importante señalar es que la bajista de la banda para esta gira es justo la anteriormente mencionada Karla Sández, por talento no paramos.

A pesar de que casi todo el concierto pasó sin contratiempos, hubo un incidente que me llamó la atención. No recuerdo si al inicio de Luna o de La Danza de las Brujas, como que hubo una confusión con las señales entre los miembros de la banda y la canción tuvo que parar. Así como Karla Sández y Vervena en sus respectivos detalles, la banda se lo tomó bien, por lo menos en lo que mostraron hacia el público, e Ilka lo resumió todo en un “no pasa nada, el error es humano”. Nunca está de más recordar que, más que verlo desde un “por ser humano voy a cometer errores”, hay que verlo como “cometo errores, eso me hace humano”, con todo lo bueno y lo malo que eso trae consigo. Piénsenlo, raza.

Te Vi en un Planetario

Lamentablemente todo lo bueno (y afortunadamente también lo malo) tiene que acabar, y después de la segunda interpretación de Te Odio, Te Vi en un Planetario pasó a despedirse. Me hubiera gustado quedarme más tiempo disfrutando del ambiente, pero mi camarada tenía prisa y tuvimos que irnos. Sin embargo, antes de salir alcancé a pasar a la mesa de la vendimia (recuerden que el principal ingreso de los músicos en estos momentos es la venta de mercancía). Mi plan era comprar una camisa de la banda y otra de Karla Sández, y mientras veía las opciones vi que alguien puso un pandero en la mesa. Inmediatamente lo reconocí como el pandero que estuvo tocando Ilka durante el concierto y, para mi sorpresa, ella fue la que lo puso ahí. Quise aprovechar la oportunidad para tomarme la fotillo, aunque al acercarme probablemente pensó que era un viejo mañoso, y no salió tan chida por la luz que estaba justo encima, pero bueno, es algo. Después de eso, ahora sí pasé a comprar mi camisa y, en una compra de impulso, tuve que dejar mi camisa de Karla Sández para comprar uno de los viniles del EP de El Fin de los Tiempos. Para alguien como yo que es casi anti-vinil es complicado justificar esa compra, me sigue entrando la culpa, aunque no me arrepiento. Nada más sí le pido una disculpa a Karla, prometo que en cuanto tenga una oportunidad compraré esa camisa.

En conclusión, este concierto me abrió los ojos. Estuve aproximadamente tres horas y media en Aparato, y eso fue suficiente para escuchar cuatro propuestas de excelente calidad, incluyendo al grupo que probablemente ahora se encuentre entre mis favoritos del rock mexicano, y al cual estaré siguiendo muy, muy de cerca. ‘Ora sí que, como dicen por ahí, hay muchísimo talento, solo falta apoyarlo.

Y recuerden, el error es humano.

Mi calificación final es…

4/5
No puedo esperar para volverlos a ver… en 2027.

PD

Espero no haber sido el único que notó las similitudes que tuvo esta historia con aquella vez que vi a Japandroids. Ambos conciertos los descubrí por accidente, había escuchado una sola canción de cada grupo y decidí escuchar más para saber si valdría la pena ir, los dos fueron en lugares pequeños y desconocidos para mí, los dos tocaron todas sus canciones, al final me tomé foto con miembros de los dos grupos… y podría seguir. Hasta fui con la misma persona.

PD2

Vaya, vaya encabezado.

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