De Catálogo #29

| Fecha de lanzamiento: | 10 – Octubre – 2006 |
| Productor: | Odiseo |
| Duración: | 58:07 |
Si alguien te dijera «álbum de solista de Rubén Albarrán, líder de Café Tacuba» y nada más conoces superficialmente al artista en cuestión, probablemente imaginarías unas buenas canciones de rock fusionada con música tradicional mexicana, parecido a lo que hace su legendaria banda, pero sin tener que pasar por la revisión de sus igualmente legendarios compañeros. Sin embargo, si estás familiarizado con sus «actividades extracurriculares», como su activismo, su participación en teatro y más, tal vez pensarías, correctamente, que se alejaría un poco del rock y se atrevería a experimentar con sonidos nuevos, haciendo algo diferente de lo que ya le conocemos.
Lanzado por ahí de octubre (o agosto) de 2006, Bienvenido al Sueño es el primer álbum de solista de Rubén Albarrán, que en ese momento de la vida se hacía llamar Sizu Yantra. Ya sabemos que por nuevas identidades no para. Inspirado en esa experiencia única llamada paternidad, el buen Rubén decidió expresar lo que pasaba por su mente por medio de estas canciones que, a pesar de la inspiración, no están pensadas en específico para el consumo infantil. Para esto, colaboró con la madre de sus dos primeros hijos, su entonces esposa, Amanda Pascual «Psykini». Que todo quede en familia, digamos.
Las canciones del álbum se dividen en dos grandes grupos: las instrumentales y las no instrumentales. Más de la mitad de Bienvenido al Sueño está en el primer grupo (siete de once, incluyendo Bardo, que dura aproximadamente 20 minutos). Hasta se podría decir que, en general, es un álbum instrumental. Estas canciones son todas una mezcla de música electro y ambient con algunos instrumentos acústicos, como la batería. Entre las canciones recomendables dentro de este grupo se encuentran Jardines, Sueños y Buendía. Las primeras dos suenan como que tienen un poquitín de misterio, mientras que la última es una excelente introducción al álbum y lo que te espera si lo escuchas. En cambio, si buscas música para meditar, hacer yoga o algo parecido, la ya mencionada Bardo es perfecta para eso.
Por otro lado, tenemos al grupo de canciones no instrumentales. El álbum tiene cuatro, así es, cuatro canciones completas que no son totalmente instrumentales, y estas a su vez pueden dividirse en dos grupos de dos canciones cada uno. El grupo de mantras lo componen canciones interpretadas por Psykini en las cuales la letra es literalmente el nombre de la canción repetido una y otra vez (o tal vez primero fue el mantra y luego el nombre, lo cual tendría más sentido). Estas dos son Tayata Om Bhaykandze Bhaykandze Maha Bhaykandze Randza Samugate Soha y Yatha Butha Ñana Dhassana, que significan «Om, que los muchos seres sensibles, que están enfermos, sean rápidamente liberados de la enfermedad, y que todas las enfermedades de los seres no resurjan jamás» y «el conocimiento y la visión de las cosas como realmente son», respectivamente. Te invito a que te aprendas esos nombres. Está interesante esta forma de llevar algo espiritual a algo que no necesariamente lo es, más o menos como lo que hizo Madonna en Shanti/Ashtangi.
Por último, están las dos canciones en las que se puede escuchar la voz del buen Rubén, Bienvenido y Cada Tres Horas. Coincidentemente (aunque dudo que sea realmente una coincidencia), son los únicos dos sencillos del álbum, creando un efecto Plastilina Mosh extremo en el cual los sencillos no se parecen absolutamente nada al resto de las canciones. En fin, Bienvenido es una canción como de electropop muy recomendable, mientras que Cada Tres Horas tiene toques más electro que pop y efectos en las voces que la hacen sonar como si lo que estás escuchando fueran las voces en tu cabeza. Las dos son lo suficientemente buenas como para recordarlas de vez en cuando desde que las escuché allá por 2006 hasta que las volví a escuchar en 2024. Literalmente cada vez que alguien decía «cada tres horas» o algo parecido, esa canción se me venía a la mente.
Después de Bienvenido al Sueño, Rubén Albarrán no ha vuelto a lanzar algún álbum como solista. Sin embargo, continúa con su activismo, haciendo campañas para defender Wirikuta, el lugar sagrado de los wixárika, declarándose en contra del Tren Maya y arrancándole la cabeza a un Doctor Simi, como una adaptación local del inolvidable Ozzy. Pero en fin, la verdad no tengo con qué comparar el álbum, como dije anteriormente, suena exactamente al tipo de música que haría Rubén Albarrán como solista, aunque no mentiré, la primera vez que lo escuché me herí a mi mismo en mi confusión, pues solamente había escuchado los sencillos y esperaba que el resto siguiera la misma línea. Oh, vaya que estaba equivocado. No me arrepiento de haberlo escuchado, pero definitivamente no fue lo que esperaba. No puedo decir que escucharlo es una experiencia increíble y súper recomendable, pero, si te gusta Café Tacuba o te interesa lo que hacen sus integrantes en sus tiempos libres, te diría que le des una oportunidad. Si crees que los álbumes semi instrumentales y experimentales no son para ti, no te pierdes de nada si no lo haces. Por último, si antes de escucharlo alguien te dice que «está con madre», no eleves tus expectativas. Lo digo por experiencia.
Mi calificación final es…
Tres estrellas.
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| 3/5 Saca la chamba |

